Estos días, buscando una lectura relajada para las navidades, me he sumergido en las páginas de El último secreto de Dan Brown. Más allá de la trama, me detuve en un dato curioso que aparece al principio de la historia: el símbolo religioso más universal no es la cruz, como solemos pensar, sino el halo. Aunque lo asociamos rápidamente con el arte cristiano, el halo (o nimbo) es un elemento transcultural que aparece en el antiguo Egipto, el budismo, el hinduismo y la mitología griega mucho antes de su adopción por la Iglesia. La estética del halo ha ido evolucionando según la época y lo que el autor pretendía transmitir. Generalmente, lo identificamos de tres maneras: El Nimbo Circular: Un disco u óvalo situado detrás de la cabeza, simbolizando una luz que emana del personaje. La Aureola Flotante: Un anillo que levita sobre el cráneo sin tocarlo, muy común en las representaciones del Renacimiento tardío. El Halo Radiante: Una serie de rayos que emanan directamente de la región crane...
Un blog que mezcla misticismo, vida cotidiana y humor. La gente no quiere un gurú en una montaña; quiere a alguien que sepa que se puede alcanzar la iluminación mientras se pelea con una hoja de Excel. En este blog hay contenidos en los que se ha usado parcialmente la IA